Indivisible

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¿Por qué todavía creemos que el cuerpo no participa de la experiencia humana?

No pueden desvincularse, ¡es imposible!.

Cuando sufrimos el impacto de una noticia negativa, vivimos un conflicto o estamos sumidos en problemas ya sea puntuales de alto impacto o sean muy negativos y sostenidos en el tiempo, el cuerpo también participa de esa tensión, de ese estrés, de ese dolor.

Después de décadas de investigación y multitud de estudios se ha evidenciado cómo los animales experimentan estrés, sufrimiento, dolor.

Y no deberíamos preguntarnos… ¿Y yo?, ¿acaso soy diferente de estos hermosos seres?.

Y mi cuerpo…¿no vive conmigo todo lo que vivo yo? Ya sea alegre o triste.

Ahí tenemos una de las claves o signos que son asequibles para que todos entendamos que en un estado de tristeza nuestras pulsaciones bajan, la respiración se relantiza, nos cuesta respirar, socializamos menos, nos quedamos tumbados sin tener ganas de hacer…

¡Claro que el cuerpo acompaña nuestro proceso interno y emocional con nuestra fisiología!.

No sólo lo acompaña sino que se adapta a este estado.

¿Qué ocurre cuando ese conflicto no se soluciona, cuando esa tristeza no se va? Que esa adaptación queda activada y algo que se había generado para ser una solución temporal se convierte en un síntoma.

La desestabilización comienza cuando algo o alguien ataca a tus principios y valores, cuando se pone en duda tu persona o tu forma de ver la vida. Entramos entonces en conflicto porque vivimos algo que no deseamos vivir y se harán todas los ajustes necesarios para sobrellevar la situación.

Cuándo tu cuerpo enferma te habla y ¿sabes que? que tiene muchas cosas importantes que decir.

Cosas cómo que te sientes desvalorizada, cosas cómo que te han disminuido tanto que ya no sabes vivir tu propia vida, cosas como que… a veces ya no sabes ni quién eres.

¿Quieres que escuchemos juntas el mensaje que tiene tu cuerpo para ti?… ya sabes dónde estoy, aquí mismo!

Miryam»»»